- Sí, claro que me sigues gustando.
-Entonces ya esta, tú me gustas, yo te gusto, ¿Qué problema hay?
- Es que no se, es todo muy raro, llevo mucho tiempo detrás de ti, y lo sabes, y que de repente me digas esto, no se es extraño.
- Joder a lo mejor te lo digo ahora porque antes o no me daba cuenta de lo que sentía o no quería que lo supieses.
-¿Y por qué coño no querías que lo supiese?
- Porque tenía miedo de que algunos gilipollas se riesen de mi.
- Ah, ¿Y desde cuando te importa lo que piense la gente? Porque que yo sepa a ti siempre te ha molado vestir como te ha dado la gana y te la ha sudado todo.- No podía creer lo que estaba oyendo, llevábamos un buen rato gritándonos, odio estas situaciones.
- Pues mira, a lo mejor es que he cambiado y ya no me reconoces.
- No, no te reconozco. Es que joder, no entiendo cómo te importa que se rían de que te mola una tía y no te importa una mierda cuando se ríen de que no tienes madre.
- Gracias por recordarme la mierda de vida que tengo. Pero al menos si ella estuviera aquí yo la trataría bien, no como tú a tu padre, que llevas dos años sin hablarle.
-Sabes perfectamente porqué no le hablo.-Eso había sido un golpe bajo. Hace dos años vi a mi padre en un parque con una señora que no era mi madre, estaban besándose, asique cuando mi padre llego a casa le dije lo que había visto y me pego y después me amenazo con que si se enteraba mi madre él me echaría de casa, aunque poco después me fui yo sola.
- Vale, ahí me he pasado.- De sus ojos empezaron a caer pequeñas lagrimas que recorrían su cara y acababan chocando contra el césped.
- No importa, yo también me he pasado.- Una de mis leyes inquebrantables es no llorar en público, pero no puedo ver llorar a Alexa porque me derrumbo, sabiendo que llora por mi culpa.
Saco un pañuelo de mi bolsillo y le seco las lágrimas de la cara.
-Gracias- Contesta – Entonces, ¿Estamos saliendo?
-Sí, supongo que sí – La respondo con una sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario