Después de estar diez minutos tendida en el suelo, decido incorporarme para asegurarme de que Alexa se encuentra bien. Me duelen tanto las costillas que me cuesta respirar. Me acerco a Alexa y descubro que esta inconsciente.
La cojo y la poso lentamente sobre mis brazos, pesa bastante, no creo que pueda aguantar mucho tiempo su peso.
Cuando por fin llegamos a mi casa la tumbo en el sofá y empiezo a ver todo negro, estoy realmente cansada.
Abro los ojos, me sorprendo al ver que estoy tumbada en la cama con Alexa a mi lado, esta esta curándose las heridas de la cara.
-Buenos días-me saluda
-Hola, ¿Qué tal estas?
-Bien, pero antes de que sigas quiero que hagamos como si nada hubiese ocurrido, lo hecho, hecho esta, y quiero olvidarlo todo.
-Vale ¿Quieres tomar algo?- Me incorporo y descubro que el dolor de las costillas a desaparecido.
-Emm… ¿Tienes JB?
-Claro- Abro el mini bar que monté el año pasado y saco una botella entera de JB
-¡Por nosotras! - Brindamos.
Tras cinco chupitos me encuentro realmente feliz, capaz de cualquier cosa…
-Alexa
-¿Sí?
-Quiero…quiero darte una cosa – Y por fin sus labios rozaron los míos, noté el olor a menta fresca de su aliento, el húmedo tacto de su lengua…No se si duro un minuto o una hora, pero sin duda ese había sido el mejor beso de mi vida.
-Kat ¿Qué haces? ¿Estás demasiado pedo o qué?
-No, no estoy pedo, estoy enamorada de ti.
-Pues lo siento pero yo no soy lesbiana- Y tras decir esto recogió sus cosas y se fue.
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